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LA MÁGICA HISTORIA DE CHINA VISTA DESDE OJOS LATINOÁMERICANOS

«No hay ninguna fuerza que pueda siquiera hacer temblar el estatus de China o detener al pueblo y a la nación en su camino hacia adelante”.
Xi Jinping

La historia de China es la de un país, muy remoto, que en el año 1949 vivía una situación paupérrima, golpeada por la Guerra Civil y contra los japoneses, y en la que el Partido Comunista asumía el poder en manos de Mao Zedong, proclamando al mundo que se había “establecido el Gobierno de la República Popular”, sin estar realmente seguros del apoyo que tenían, a convertirse hoy en una de las naciones más potentes del planeta.

Ejemplo es el contraste cuando Mao Zedong presidía un desfile en el que las fuerzas armadas solo pudieron mostrar 17 aviones, mientras que este 1 de octubre volaron sobre Pekín 160 aeronaves, una muestra más del progreso de la nación.

El gigante asiático dormido tardó solamente 70 años en despertar, el día de hoy acumula 16% del PIB global. A nivel mundial es referencia para tecnología, siendo líder mundial en el campo de la inteligencia artificial, el reconocimiento automático de voz y Big Data, entre otros campos.

China se muestra como una nación desarrollada, innovadora, poderosa y leal al Partido Comunista, siendo el más longevo en la historia al superar los 69 años de la URSS. Sin embargo, en realidad, su enorme crecimiento ha llegado a través de una decisión de convertirse en una economía de mercado, que ahora pugna por ser la primera a nivel mundial.

A diferencia del consumo interno que hoy impera en la nación, los historiadores del país aún recuerdan una etapa, hace casi un siglo y medio, en la que China tenía poco control sobre su propio mercado.

Si el rumbo de la economía mundial sigue caminando al mismo paso, es posible que la economía China supere a la estadounidense en 10 años. China es el primer socio comercial de 120 países, cuenta con acuerdos de libre comercio con 21 países y está en negociaciones para ampliar una docena más. Xi Jinping se ha presentado como el gran defensor de la globalización y de la lucha contra el cambio climático.

China invierte constantemente en el extranjero. En América Latina ya ha concedido más créditos que el Banco Interamericano de Desarrollo. Como parte de su plan para convertirse en un país puntero en tecnología y hacer que este sector sea una de las principales fuentes de su PIB, ha adquirido firmas claves en áreas estratégicas.

Nunca el mundo ha tenido tanto interés en China ni la ha necesitado tanto. Para China, América Latina es importante por dos razones: por sus recursos naturales y por el posible mercado que se está desarrollando en la región para los productos chinos.

Su presencia en el exterior no se limita al terreno diplomático o comercial. Es el segundo mayor inversionista en poderío militar y moderniza su ejército (el más grande del mundo) a marchas forzadas. China tiene poder nuclear suficiente y fiable estratégicamente para responder a cualquier tipo de chantaje nuclear de cualquier país.

Es así como se describe por primera vez la gran situación de China, con un arsenal jamás visto anteriormente, mostrando “la fuerza para lograr el sueño de un país y un Ejército fuerte”. Provocando ver como posible un cambio cercano en la hegemonía del orden mundial.

En aras de esa estabilidad social, la China de Xi Jinping ha implantado ambiciosos programas de control y vigilancia ciudadana, ayudada por la inteligencia artificial.

China exporta el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países. Lo cual se hace atractivo para los Gobiernos, acostumbrados a las exigencias occidentales de reformas políticas y económicas a cambio de ayuda financiera.

Uno de los grandes obstáculos que afronta el país es, precisamente, su rápido envejecimiento. La política del hijo único hace que el dividendo demográfico se esté agotando.

La nueva era de Xi tiene, por tanto, prisa. Hoy puede movilizar a la población en busca del sueño chino; mañana podría ser tarde.

@GamboaSofia

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